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GUÍA TURÍSTICA DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA, CANTABRIA QUÉ VER EN SAN VICENTE DE LA BARQUERA. TURISMO SAN VICENTE DE LA BARQUERA

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CERCA DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA
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MAPA DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA
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San Vicente de la Barquera

Desde Oyambre puede irse a San Vicente de la Barquera siguiendo la pequeña carretera que discurre paralela a la costa; su recorrido ofrece desde lo alto de Jerra las magníficas vistas panorámicas de Oyambre y Comillas por un lado, y de la playa de Merón y San Vicente, con los Picos de Europa como telón de fondo, por el otro. Ahora bien, si a San Vicente se llega por la carretera nacional 634, el panorama de las marismas, el puente y la villa, también es suficiente para poder afirmar que esta localidad marinera es uno de los lugares más atractivos de la cornisa cantábrica.

El escudo, o si se prefiere sello municipal, de San Vicente de la Barquera, está constituido por la representación de una embarcación de un solo mástil, en la que viajan cuatro tripulantes que contemplan los peces apresados en una red. Este sello, que aparece ya en documentos del siglo XIV, define a San Vicente como villa marinera y pescadora. Pero fue un siglo antes, a comienzos del XIII, cuando Alfonso VIII le concedió fuero a la localidad, pasando así a formar parte de las llamadas Cuatro Villas de la costa de la Montaña.

En lo alto del antiguo núcleo de población sobresale la iglesia parroquial de Santa María de los Ángeles que, aunque se comenzó en el siglo XIII como lo demuestran las portadas de traza románica de los muros sur y oeste, debe considerarse una obra fundamentalmente gótica, pues la construcción se prolongó hasta comienzos del siglo XVI, época en la que se realizó el crucero y la cabecera del templo. La torre campanario fue un añadido de finales del XIX, que mantiene el estilo general del edificio.
El interior está organizado a partir de tres naves y, al ser las laterales tan altas como la central, el templo ofrece una notable sensación de amplitud. La iglesia contiene varias esculturas interesantes en la llamada capilla de Corro, donde se encuentran las tumbas del inquisidor Antonio del Corro y de algunos de sus familiares. Realizadas en alabastro, la del clérigo es una bella muestra de la escultura funeraria del siglo XVI, y su carácter de obra renacentista se refleja en la posición de cómoda lectura con la que fue representado el inquisidor. La iglesia tiene, también, interesantes retablos barrocos.

En torno al templo se encuentran restos, recientemente restaurados, de la muralla que se extiende hacia el castillo, situado en el extremo más oriental del promontorio.
Tanto las murallas como el castillo debieron iniciarse en el siglo XIII, pero estas obras de fortificación no se finalizaron o dejaron de sufrir modificaciones hasta el siglo XVI. En 1990 se comenzaron a restaurar los restos del castillo y se reconstruyó la torre del mismo. La muralla, por su parte, ha conservado algunas de sus puertas como la llamada del Preboste, que conduce directamente al actual Ayuntamiento, situado en la que fuera casa-palacio del inquisidor Antonio del Corro.
Desde lo alto del promontorio amurallado se desciende por callejuelas o por escaleras entre viejas construcciones que, si bien no poseen un gran valor artístico, ofrecen rincones de cierto sabor popular, como corresponde a una villa que siempre estuvo habitada por gentes de la mar y no por nobles señores feudales. San Vicente fue, predominantemente a lo largo de su historia, territorio de realengo, y sus auténticos gobernantes, los miembros de la cofradía de Mareantes.

Ya en la zona baja se extiende la villa más reciente. Allí se encuentran la plaza y los soportales que la rodean; los bares y restaurantes en los que es posible disfrutar de una buena ración del sabroso sorropotún, guiso típico de marineros hecho a base de bonito. Junto a la orilla del agua, el paseo y los jardines, el viejo muelle, actualmente habilitado como puerto deportivo, y, si se cruza el puente Nuevo, la lonja de pescado y el muelle grande, donde se puede contemplar al atardecer ese espectáculo que es la llegada a puerto de los pesqueros de bajura. Más adelante, camino del faro y del malecón que guarece la bocana del puerto, se levanta la sencilla iglesia de la Virgen de la Barquera, desde cuyos jardines se ofrece otra bella vista de la bahía.
San Vicente de la Barquera se completa con el espacio magnífico de sus playas que se sitúan al otro lado de la ría, hacia el este. Allí, en la misma bahía y protegida de la brisa marina por un pinar, se encuentra el Tostadero; llaman así a esta playa porque su orientación sur y su falta de vientos la hacen el lugar ideal para tostar la piel con ese moreno que parece certificar una buenas vacaciones. Pero donde San Vicente tiene su playa de verdad es a mar abierto, en la que se conoce como playa del Merón, y que en bajamar ofrece una extensión de arena de unos cinco kilómetros de longitud.

San Vicente de la Barquera
Puente de La Maza
San Vicente de la Barquera. Iglesia de Santa María de los Ángeles
Playa del Merón
San Vicente de la Barquera. Ayuntamiento
Puebla vieja de San Vicente
San Vicente de la Barquera
Fotos de San Vicente de la Barquera
 
 
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